jueves, noviembre 24

Serpientes de verano

Un estudio alemán afirma que aquellos hombres que miran cada día los senos de una mujer pueden tener una vida más larga en comparación con quienes no lo hacen. La investigación publicada en la revista New England Journal of Medicine asegura que basta con mirar diez minutos al día los pechos de una mujer para experimentar mejoras en su presión arterial y reducir el riesgo de contraer enfermedades coronarias. La gerontóloga Karen Weatherby respalda sus hallazgos en resultados de monitoreo llevados a cabo en 200 hombres de tres hospitales distintos durante cinco años.

La información me llegó como un viral risueño que buscaba alegrarle el día a cualquiera, entonces recordé aquél otro estudio que aseguraba que el consumo de aceite de oliva favorece a la pigmentación de la piel. Y ese otro que aconsejaba ser arrogante y patán porque el Mendoza College of Business de la Universidad de Notre Dame en estados Unidos había descubierto que los arrogantes cobran hasta un 18,31% más. Y ese artículo del New Scientist que aconsejaba cambiar la bombilla de luz del cuarto porque la luz roja o naranja son las mejores aliadas del sueño.

A estos curiosos descubrimientos se les conoce como serpientes de verano porque son el resultado de investigaciones realizadas en los meses estivales, promovidas por empresas que buscan respaldo y ventajas para sus productos. Sin embargo, cabe distinguir entre las investigaciones inútiles y otras que, además de sacar una sonrisa, cuentan con fundamentos científicos sólidos. Entre los segundos se escoge cada año el premio Ig Nobel, una gala organizada por Marc Abrahams, editor del Anuario de las búsquedas improbables. En 1999 el doctor len Fisher mereció este galardón por calcular la manera y la inclinación ideales para mojar un bizcocho en el té sin que se ablandara demasiado rápido y sin que una cucharita tuviese que rescatar sus restos del fondo de la taza. En la introducción al premio, Abrahams destacó que este estudio había contribuido a que la gente entendiera que la física está por todos lados.

La risa, el humor, han sido desde siempre eficientes recursos mnemotécnicos. Pero también las tretas más sólidas para convencer al lector despistado. Esto, sumado a la inmediatez de las redes, favorece la difusión rápida de distintos estudios, incluso falsos. Ocurrió con una investigación supuestamente llevaba a cabo por la agencia AptiQuant, cuyo titular era Los usuarios de Internet Explorer tienen un coeficiente intelectual más bajo que los de los demás navegadores. Hasta la BBC y la CNN se dejaron arrastrar por el huracán de tuits y acabaron rebotando la noticia. No hacía falta ser un genio científico para advertir el tufillo de estafa e interés en el falso estudio de AptiQuant. Es cierto que a veces el sentido común no alcanza para dilucidar la cuestión, sobre todo cuanto más especializadas son las conclusiones, pero también ocurre que una cosa es lo que la ciencia concluye y otra distinta lo que la gente entiende o quiere creer acerca de lo que dice la ciencia.

En el caso de la investigación de la doctora Karen Weatherby, la duda insiste en ceder a la certeza. ¿Podrían culparnos? La inmortalidad es el sueño de todos.

1 apuntes:

Anónimo dijo...

Lamentablemente... El artículo es falso!

http://urbanlegends.about.com/od/medical/a/ogling_breasts.htm