viernes, marzo 26

Funestas

1. Cuando el speaker del Parlamento Británico leía la lista de los caídos en una batalla contra los Boers, los nombres que se oían eran de irlandeses, escoceses y galeses. De repente, surgió el de un inglés, ante el que un miembro del Parlamento gritó: "¿Y qué hacía allí ese imbécil?".

2. Un clásico es un clásico porque no pierde actualidad, de alguna manera siempre se las ingenia para mudar de piel y permanecer. Así, algunos textos de los padres de la Iglesia bien podrían aparecer hoy trasmutados en material para la comedia. Por ejemplo, San Agustín de Hipona tuvo a bien escribir: "Las mujeres no deben ser iluminadas ni educadas en forma alguna. De hecho, deberían ser segregadas, ya que son causa de insidiosas e involuntarias erecciones en los santos varones"... Pobre, ¿no?

3. John Ashcroft, ex Procurador General de los Estados Unidos, recibió en 1999 un diploma honorario de la ultraderechista universidad Bob Jones, conocida por su política de segregación racial. Aquí un extracto de su ilustrativo discurso: "La sangre de una persona es en realidad la persona misma. El impulso de cometer suicidio, asesinar o robar, está en la sangre. La insanía moral, las perversiones sexuales, la represión, los complejos de inferioridad y los delitos se producen después de transfusiones de sangre"... Los hematólogos consideraron ociosa cualquier precisión al respecto.

4. Una neumática Mariah Carey en entrevista televisada: "Cada vez que veo en la tele a esos pobres niños hambrientos del mundo, no puedo sino llorar. Quiero decir que me encantaría estar tan delgada; pero no con todas esas moscas y la muerte y todo eso". Conmovedor.

5. La mujer denuncia el robo de sus efectos personales en una comisaría limeña, todavía agitada y con susto en las mejillas. Indignada, relata que los canallas estaban uniformados como agentes de la policía. El alférez que toma la declaración tiene una reacción de disgusto: "Señora, entiendo que la aprobación ciudadana nos descalifique, pero ésos eran pillos comunes, no policías. Nosotros tenemos entrenamiento, si un policía se dedicara a eso secuestraría, asaltaría bancos, cosas mayores. ¡Carteristas nunca!"

... y el mundo sigue andando.

viernes, marzo 19

Testimonio

Cuando niños nuestra casa era más amplia, todo sabía a travesura y a temprano y lo único que mortificaba era la oscuridad de la alcoba, tan negra y grande como el temor a los monstruos que inventaban las señoras. También teníamos dificultades, es bien cierto: nunca nuestras piernas eran bastante largas para montar una bicicleta y evitar ensuciarse más de la cuenta era imposible y siempre nos sobregirábamos.

De niños el mundo era distinto, las ilusiones eran cotidianas. Uno podía sentirse marinero, futbolista, millonario o superhombre sin correr el riesgo de decepcionarse. Sabíamos cómo hacer para burlar el tedio y las cosas tenían un lugar, una forma y una suerte.

Cuando niños el tiempo duraba un recreo, era el ocio después de la escuela y era antiguo como la higuera del abuelo. En ese tiempo, saberse parte del mundo no nos estremecía. Daba lo mismo la derecha o la izquierda, todos los caminos llevaban al mismo sitio y casi todos los sitios eran absolutamente nuestros. Teníamos un dios que llamábamos al cielo. Quizá era lo único que no nos pertenecía, que estaba tan ausente, tan lejano, porque el cielo se volvió otra fantasía.

De niños nos enseñaron a crecer, a llevar lustrados los zapatos, aprendimos metáforas acerca de la muerte y a recitar las tablas del dos al nueve. Pero lo más importante, después de todo, era sentirse feliz aún sabiendo que la vida era un logaritmo indescifrable al que debíamos dejar, simplemente, que fluya con los días.

Cómo se nos fueron los prodigios. Cómo hemos perdido algunas mentiras.

jueves, marzo 11

Mi calle


Mi calle es muchas calles. Hace años era sólo una doble vía. Hoy tiene de vieja sabia y buena gente. Mi calle es un paisaje cotidiano. De mañana huele a mar, de noche a despedida y en la inasible madrugada trae noviecitos, vagabundos, borrachines, pillos en huída, perros enfermizos y viajeros de regreso. Mi calle está cansada. Tiene un árbol centenario que se dobla a estribor (si uno es paciente y solidario puede oírle la tos y los espasmos). Varios cables cruzan por sus pájaros y en el óvalo de flores todavía fuma Julio Ramón. Mi calle tiene un aire de ayer, sus faroles son del cincuenta, sus baches son de siempre y sus rejas altas del ochenta. Los autos pasan de memoria, el futuro ya no miente. Mi calle es muchas calles. Cuesta arriba hay una fiesta, cuesta abajo la tristeza.

jueves, marzo 4

In memoriam

Hay un extraño lindero que separa la memoria del olvido. Hay muchas formas de ausencia. Hay una puerta que lleva a otra y a otra más. La partida es un viaje de regreso, el boleto un mapa sin señales. En esta orilla también alumbra el sol de más allá. Nunca digas adiós que es una palabra triste; corazones que se quieren nunca deben despedirse.